3 ago 2009

Reirse hasta

. 3 ago 2009
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·> Reírse hasta que te duela la tripa.

Sí, todavía lo puedo hacer, :-)
todavía hay quien como tu me hace reír

Aun merece la pena buscar un momento para permitir que una sonrisa llegue con su innata timidez a modificar la expresión que en ocasiones puedas llegar a ver.

En ocasiones, incluso hemos compartido algunos momentos en los que las risas han llenado el poco espacio que habíamos dejado entre los dos.

Sin dejar de lado la seriedad que en ocasiones debe acompañar algunos de los momentos que nos va tocando vivir, Sin dejar de lado "Las composturas", para saber estar en cada momento, si nó como se supone que debemos estar, por lo menos estar como pensamos que es lo correcto a la situación.

·Risas disimuladas, para no llamar demasiado más la atención, cuando estamos en el lugar menos apropiado, cuando sabemos que de seguir, esa risa q tanto me llama la atención se va a contagiar a la mayoría de l@s que andan por ahí, y entonces la podemos liar, porqué si bien es mas o menos sencillo controlar hasta cierto punto la propia risa, si ponemos algo de empeño, cuando se 'contagia', la J*dimos, verdad? :-P

Risas a Carcajadas, cuando nos da igual que nos oigan o no, cuando nos sale casi casi del alma (esté donde esté), cuando vamos engranando un carcajada tras otra, cuando en cuanto conseguimos hacer una pausa para tomar aire, vemos que la risa es general, y ya sea por el motivo inicial o por ver reír a l@s demás, que están en la misma situación, de reír por sentir a l@s que como tu, ríen atrayendo a más gente a reír.

Risas que nos hacen Reír hasta decir 'no más, por favor'. Risas incontroladas que si nos dejamos llevar hasta nos pueden sofocar, el entrar en ese estado de repetición en que una carcajada llega antes de terminar. Sentir como nos duelen las mejillas de tanto reír, notar como los músculos del cuello empiezan a quejarse, como hasta la tripa se acuerda de Ti.

Siiiiiiiii, por supuesto que me has hecho reír, que si me he reído de ti?, Si, aunque ha sido siempre contigo, de igual forma que te has reído conmigo, de mi y de casi todo lo que nos hemos podido reir :-D
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2 ago 2009

Algunos

. 2 ago 2009
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·> Algunos de los mejores momentos de la vida son:

Hoy me ha llegado este correo, y la verdad, coincido con casi todo lo que dice, pero no voy a dejarlo solo en compartirlo :-)

> Enamorarse.
Sí, sencillo con ganas, complejo a la vez,

·> Reírse hasta que te duela la tripa.
> Encontrar miles de mails cuando vuelves de las vacaciones.
> Pasear por algún lugar bonito.
> Escuchar tu canción favorita en la radio.
> Acostarte en tu cama y escuchar como llueve afuera.
> Salir de la ducha y que la toalla esté calentita.
> Aprobar tu último examen.
> Recibir una llamada de alguien que hace mucho no ves.
> Una buena conversación.
> Encontrar dinero en un pantalón que no usabas desde el año pasado.
> Reírse de uno mismo.
> Llamadas a la medianoche que duran horas.
> Reírse sin motivos.
> Escuchar accidentalmente que alguien dice algo bueno de ti.
> Despertarte y darte cuenta que todavía podías dormir un par de horas.
> Escuchar la canción que te hace recordar a 'esa' persona especial.
> Ser parte de un equipo
> El primer beso.
> Hacer nuevos amigos.
> Sentir cosquillitas en la panza cada vez que ves a 'esa' persona.
> Pasar un rato con tus mejores amigos.
> Ver felices a las personas que quieres.
> Usar el jersey de la persona que te gusta y que todavía huela a su perfume
> Volver a ver a un viejo amigo y sentir que las cosas no han cambiado.
> Mirar un atardecer.
> Tener a alguien que te diga que te quiere.

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Sin DesperezarT


·Sin DesperezarT, Ojillo cerrados, dudas entres SpabilarT, seguir Igual, Puede + la Jiribilla

Me vuelves a sorprender, en esta ocasión con la forma que has encontrado para ayudarme a despertar.

Con frecuencia, después del almuerzo, recogemos la mesa, abrimos un poco la terraza y dejamos que nuestra vista se extienda por el horizonte, con ese paisaje que tanto nos gusta. Hay días como hoy que mientras estamos en la terraza, conversando, dejándonos llevar de estar donde queremos estar, de sentir que debido a ese poco de humedad que hay en el ambiente empezamos a notar como pequeñas, casi imperceptibles gotas de sudor empiezan a perlar nuestra frente.

Ver esa piel suave, morena, con el brillo añadido de alguna minúscula gota de sudor que poco a poco traza sendas saladas desde tu frente hasta tus labios pasando por medio de tus ojos.

Empezamos a jugar intentando atrapar esas gotas de aguita de mar, ahora con los dedos, ahora con los labios, pero puede más el calor, el bochorno después de comer y nos dejamos llevar hasta quedar en brazos de Morféo.

·Lo siguiente que recuerdo es el aroma del café y el calor de algunas gotas de café que al salpicar me ayudan a despertar.

Sentí, todavía adormilado que te movías, que hacías por pasar sobre mi, hasta el otro lado de la cama. Pensé que querías abrigarte un poco, no recibir directamente la fresca brisa que llega, que en ocasiones ayuda a dormir aliviando algo de sofoco, mientras que en otras ocasiones te puede desvelar cuando no hace tanto calor.

Es más de lo que puede (o debo decir quise) resistir. Al notar como pasabas una mano sobre mi, luego subías tu torso, solo cubierto por esa camiseta gastada que te pones solo para salir al balcón, evitando de esa forma ser (más) el centro de atención, sentir la presión de tu cuerpo cuando empezando por la rodilla querías pasar sobre mí. Hasta que estuviste a horcajadas sobre mi, en es punto de equilibrio, donde podías decidir si quedarte a un lado o seguir hasta estar frente a mi.

En ese momento en que te encontrabas indecisa tu también, pudo mas la costumbre que la necesidad de dormir e intenté que en vez de semi erguida, descansaras por completo sobre mi.

El calor de tu cuerpo, el aroma de ti piel, la sensación que aun medio dormid@s nos atraía el deseo de sentir nuestros brazos entrelazados, buscando la forma de que la poca tela que nos unía nos sirviera para jugar esta vez.

Me volví a dormir, hasta que noté el calor de esas salpicaduras de café.
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1 ago 2009

Equilibrio Natural

. 1 ago 2009
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·Giras mientras Danzas, Equilibrio Natural para quien dsde chiquita Bailaba antes q Caminar

!Fascinación¡

Buena definición para lo que sentí la primera vez que vi un 'tocadiscos'. Esa caja donde ponías un trozo de plástico, redondo, delgado, de color negro, delicado, que no te dejaban coger por si acaso se estropeara.

Mas cuidado todavía había que tener cuando con el plato girando a 33 r.p.m. (como si supiéramos lo que era) había que levantar el brazo de la aguja del soporte donde estaba y como si nos fuera 'media' felicidad colocarlo suavemente en el disco que no dejaba de girar

Además había que ser sutil a la hora de poner la aguja, sin dejarla caer, para que no se dañara, sin retenerla en la mano una vez tocaba el disco, para que no se rayara, ni demasiado hacía el centro, para no perder los primeros acordes de la canción, ni en el borde del disco, porque podía caer hacia fuera :-)

·Tardes en que te reunías con gente de bien, para escuchar música, oír canciones. Tardes en las que comentabas algunas de las novedades que habías escuchado, que esperabas tener en breve, o conocer a quien ya las disfrutaba y te las podía prestar para disfrutar del momento de escuchar por primera vez en esa audición privada, con que nos premiábamos cada vez que coincidíamos.

Vivir parte de la vida al ritmo de ese LP, intentar amoldar el momento a lo que podía durar, esperar las pausas, el momento en que o bien cambiabas de disco, o procurando calmar la excitación, levantabas la aguja para volverla a depositar al principio de esa canción que tanto efecto había causado.

Escuchar casi sin querer el repicar rítmico de la aguja, cuando había terminado de girar, tac, ..... tac,
..... tac, ..... tac, ..... tac, indicándote que una vez más, el disco había terminado mientras que nosotr@s todavía estábamos a medio empezar.

En ocasiones le prestabas apenitas de atención al tocadiscos, volvías a ponerlo a sonar desde el principio para disponer de algo más de tiempo para estar, para sentir.
En ocasiones no te atrevías ni siquiera a intentarlo, sabiendo que estando como estaban, la emoción compartida les podía gastar una mala jugada en algo tan preciso como acertar donde depositar la aguja, para que volviera a sonar.

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