02/11/2009

Por estar

. 02/11/2009
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Es posible, que cuando todavía andabas por el lugar que te vio nacer, en una de esas tardes en que después de hacer lo que de antemano sabías tenías que hacer, cuando ya habías preguntado si podías ayudar con alguna cosa más, decidías salir a jugar.

Por lo menos es lo que me ocurría a mi.

Recuerdo que por querer ayudar, por intentar hacer como l@s que eran mayores, en ocasiones me veía en algún que otro berenjenal.
Recuerdo tardes en las que intentabas ayudar a recoger los pollitos de la última camada, que ya estaban empezando a investigar.

En ocasiones eran l@s baif@s que ya aparte de la madre, en cuanto los soltabas, primero iban a comer, pero en cuanto se "jartaban", empezaban a brincar, a hacer cabriolas.

Cuando llegabas hasta la orilla del mar, a veces intentar coger con la manos, los cabosos que se habían quedado en los charcos.

Los fines de semana, por las mañanas, podían ser las palomas de los vecinos, que en ocasiones se posaban en la azotea, y aunque era suficiente con 'jusiarlas' un poco para que levantaran vuelo, y se dirigieran a su palomar, eso sería lo fácil, y creo que ese día tampoco fui a clase :-P

En cada una de esas ocasiones, intentabas acercarte, despacio, sin llegar a sobresaltar, teniendo cuidado con las sombras, con el sonido de los pasos, incluso emulando las pelis y documentales, contar con que el viento no les llevara el olor y les espantara.

Era importante también que notaran tu presencia. Que tu fueras consciente de que te habían visto, que en ocasiones guardaban esa distancia de seguridad, que de hacer falta, te podías acerca apenitas más sin tener que correr.

Sabías que de acercarte demasiado, por muy buenas intenciones que tuvieras, el efecto conseguido podía ser el opuesto, y que el terreno se volviera a interponer.

Con frecuencia surgen detalles que me dejan casi sin saber que hacer, salvo sonreír por momentos, hasta que 'casi' me obligo a volver al estado en que me encontraba, antes de que me invadas.

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05/10/2009

Nacar

. 05/10/2009
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Ámbar Nácar Gotas d Rocio, Aromas y Esencias q combinan ese Alma q te Precede allá donde vas

Querer disimular lo bien que te queda ese color ambarino que luces en contraste con el reflejo del sol que luego de llegar hasta Ti, de jugar con tu piel, de conseguir que gotas de Rocio empiecen a aflorar en algunos de los poros de esa piel que llena de aroma, de esencia recuerda a l@s que osan pensar que no eres real, que aunque pareces formar parte de esa ilusión que tod@s hemos tenido en alguna ocasión, que eres de verdad, que se puede saborear cada instante de los que estas cerca.

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27/09/2009

Base de Mimbre

. 27/09/2009
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Base d Mimbre forma q protege del Sol, T permite mirar alrededor sin q vean esos lindos Ojitos

La  costumbre  de  tomar el Sol, por las mañanas cuando te asomas a la terraza para recibir ese día que desde el horizonte te saluda mientras va tintando de ocres y azules el cielo, la tierra y el Mar.

Durante el día, cuando vienes y vas, mientras trabajas, mientras sales a pasear, mientras tomas algún 'tentempié' y en vez de buscar sentarte al abrigo de la sombra, buscas la forma de sentir las insinuantes caricias que los rayos del Sol empiezan a hacer sentir sobre esa morena piel a la que con tanto esmero cuidas.

Cuando al atardecer vuelves, con el cuerpo deseando tener un merecido descanso, buscas la forma de decirle que sí, que descansar va a descansar, pero que merece la pena ver ese atardecer, guardar esos últimos rayos de sol, suaves, algo tímidos, casi sin poder llegar hasta donde estás tu, sabiendo que en un par de horas te volverán a Saludar, primero a través de ese poco de claridad que te avisa de que es hora de comenzar.

Rayos de Sol, que a pesar de lo bien que sientan, de esa sensación de bienestar, como con todo, debemos intentar no abusar.

Para esas ocasiones en que vas a estar un buen rato tomando el sol, que mejor protección que un sombrero de paja, de mimbre, para que además de protegerte te permita seguir siendo el centro de atención.

Cuando decides acudir a alguna de las romerías que acostumbras disfrutar, con ropa de romera, falda ámplia, llena de color; el talle ajustado, marcando aun más ese figura que tanto movimiento causa a tu alrededor; blusa hasta los hombros, brazos descubiertos mostrando ese  'color canela' que te acompaña, y que al igual que la rama de canela me atrae con ese color peculiar.

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11/09/2009

Sabrosos

. 11/09/2009
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_ [·] Recién cogidos, en rama aun, Sabrosos, Llenos de Pulpa y calor, morderlos 1 y otra vez, como a Ti

Tardes en las que a la salida de la escuela, como era habitual, buscábamos caminos diferentes, en vez de ir por donde iban l@s demás camino a casa, de regreso de aprender un poco más cada día, ya fuera en la clase, o en los alrededores, que también había cosas desconocidas que estaban esperando por quien ponía algo de empeño en absorber lo que había alrededor.

Tardes en las que notabas como al regreso del trabajo diario, casi rutinario, "la gente mayor" se detenía cada poco, en sitios y horas conocidos, habituales, preestablecidos, donde además de descansar, de tomar un poco de 'resuello' encontraban con quien hablar, intercambiar ideas, opiniones, algún que otro chismorreo, noticias que a falta de los medios actuales de propagación recurrían a esta estratagema, de ir pasando de boca a oído, una y otra vez, para propagar los sucesos que acaecían en los pueblos.

Conocer a l@s que acostumbraban llegar a horas mas o menos fijas, con poca variación, saber cuanto tiempo solían emplear en 'la conversa', que dependiendo del día, podía ser apenas un Hola y un Adiós, o podía convertirse en una debate sobre casi cualquier tema que surgiera, sin prestar demasiado atención al incesante desfile de las agujas del reloj.


[·]Gracias a esta información adquirida día tras día, semana a semana, a las tardes pasadas conversando, mientras mentalmente anotabas quién pasaba, a  que hora volvía, que ropa llevaba, ya que en esa época, la ropa puesta indicaba con bastante fiabilidad hacía donde íbamos, de donde veníamos, que teníamos previsto hacer. Con esa privilegiada información era más fácil poder hacer una pequeña incursión a algunas de las fincas que había por la zona, sabiendo de antemano en que momentos del día o de la tarde no habría quien nos impidiera entrar a tomar algo con que calmar un poco el apetito que teníamos después de una tarde haciendo 'Sabe dios Qué"

Tuvimos la suerte de aprender, que cuando estamos cogiendo para comer, sin ser invitados, además de hacerlo con el cuidado que es de esperar, para que no nos pongan pegas a la hora de entrar, y mucho menos a la hora de salir, además aprendimos a hacerlo sin destrozar, poniendo más mimo y atención que l@s propietari@s a la hora de recolectar ya fueran plátanos, tomates, aguacates, higos, sandías, o lo que la naturaleza, con ayuda humana, a nuestro alcance ponía.

Después de una tarde entretenida, con frecuencia cerca del mar, lidiando con las olas, buscando cangrejos o erizos para poder pescar, intentando encontrar algún pulpo, cuidando de no molestar a las morenas, porque la verdad, aunque una vez preparadas, bien fritas y puestas en el plato es un manjar exquisito, encontrarte con una, tocarla con la mano, si no la esperas, no es nada recomendable, la verdad.

Notar que el sol está llegando a su ocaso, que se acerca el momento de recogerse, de emprender el camino que nos conduce al momento en que tenemos que explicar por qué no hacemos como l@s demás, regresar derechit@s a casa, al salir de la escuela, en vez de andar por esos 'andurriales'.

Cuando sentimos un poco de nostalgia por esos momentos que tanto saboreamos, por esos retazos de felicidad que apenas empezamos a disfrutar, en esos momentos, acercarnos a alguno de los charcos que están marcados, sin que nadie más que los compartimos ese día sabemos cuales son, que hay en su interior. Coger los tomates, que llevan toda la tarde a la sombra, inmersos en el incesante subir y bajar de la marea, tomates que han dejado atrás del calor del día, para empaparse del frescor del agua del mar.

Morderlos, con ansía, con ganas, con hambre, con sed, notar como parte del jugo salpica a tu alrededor, como a pesar de que aprietas los labios con fuerza, no puedes evitar que empiecen a descender desde la comisura de los labios, gotas de zumo de tomate mezclados con aguita de mar, salada, con sabor.

Recién cogidos, en rama aun, Sabrosos, Llenos de Pulpa y calor, morderlos 1 y otra vez, como a Ti

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